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Publicado: 24/01/2010
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Fuente: Clarín Turismo

Las aguas transparentes del lago Nahuel Huapi, que el río Limay conduce frenéticamente hacia el Atlántico, dibujan una larga brecha verde una vez que se encuentran con el río Neuquén. A partir de la confluencia -génesis del río Negro- alcanza su máxima expresión el Alto Valle, un escenario próspero para agricultores, chacareros, turistas y pobladores. Ese paisaje trasunta vitalidad alrededor de la ciudad de Neuquén, la urbe más desarrollada de la Patagonia, asentada desde 1904 sobre un patrimonio de dimensiones todavía incalculables: el subsuelo es una permanente fuente de fósiles de dinosaurios y legados de las primitivas culturas huarpe, mapuche y tehuelche.

Primer Día en Neuquén

8:00 Jugo de naranja, tostadas y medialunas es la exquisita combinación del restaurante 1900 Cuatro, que permite avizorar una jornada placentera desde el primer piso del hotel Del Comahue.

9:00 Esa auspiciosa percepción inicial sufre un contratiempo en el Club Santafesino, como consecuencia de los múltiples recaudos que demanda la técnica de remada, según las instrucciones que imparten en la escuela de canotaje Kanusur. Por suerte, el guía Cristian Wilson anuncia que conducirá el kayak. A sus tripulantes -tres audaces palistas- nos queda disfrutar del magnífico entorno. Mientras el perfume de poleo se instala en la atmósfera, el río aprovecha los canales para meterse entre islas vírgenes, biguáes, cisnes de cuello negro, patos, gallaretas y nutrias.

10:30 La sociedad Artesanías Neuquinas logró recuperar la actividad artesanal tradicional. Tejidos -como las maravillas de la comunidad mapuche Millain Currical-, alfarería -las máscaras de arcilla roja de Cristian Fuller son un dechado de talento-, tallas en plata, madera y piedra e instrumentos musicales revelan técnicas transmitidas por generaciones.

12:30 El circuito vitivinícola es la primera gran sorpresa que dispensa la meseta en San Patricio del Chañar, a 53 km de la capital. La visita guiada a NQN -una de las siete bodegas que desafían el suelo pedregoso, regadas por aguas de deshielo- es postergada por un almuerzo que incluye empanada de trucha con verdeo, cordero patagónico al horno con salsa de merlot y puré de ajos.

14:00 Como un anticipo de lo que vendrá con la vendimia (a mediados de febrero), un empleado de la bodega carga canastos hasta los surcos de las viñas, recolecta manualmente las uvas y las vuelca a una tolva, un proceso que continúa en tanques de acero y barricas de roble. En el ambiente fresco de la cava, la guía Raquel arranca la degustación de cabernet, merlot, malbec, sauvignon blanc, chardonnay y pinot noir.

15:00 Para poder apreciar mejor la riqueza paleontológica que atesora el subsuelo del Comahue, conviene alejarse 95 km de la capital neuquina. El geólogo Jorge Calvo, responsable del Proyecto Dino y director del Centro Paleontológico del lago Los Barriales, estima que hay huesos de animales prehistóricos "por todos lados" en las 300 ha del yacimiento. Mientras camina por un sendero arcilloso, señala réplicas de huevos de dinosaurios, bochones (el fruto de las excavaciones listo para trasladar al laboratorio del lugar), reproducciones a tamaño real de un megarraptor y un pterosaurio (reptil volador), holotipos de vertebrados, el cráneo de un giganotosaurus y restos de fauna de la ciudad de Neuquén, cuya antigüedad se calcula en 85 millones de años.

17:00 La aridez del paisaje brinda un respiro en el agua tibia y cristalina del lago Mari Menuco. Zapatillas, sombrilla y reposera conforman el equipo básico para deleitarse con este oasis necesario desde la playa de piedras y arena. La inevitable secuencia de fotos refleja el manchón turquesa del lago, bordeado por el rojo intenso de la barda y los pescadores de pejerrey y trucha arcoiris.

19:00 De regreso a la ciudad por el norte, el atardecer tiñe de ocres el Parque Antonini y la caravana de autos y vecinos que matean, de cara a la magnífica panorámica del Balcón del Valle. Bajo el reflejo del sol, la bruma borronea los detalles del puente de hierro que une la capital con Cipolletti, los chalés del barrio Rincón de Emilio, los morros de la meseta y la arboleda que acompaña el curso del río Neuquén.

20:00 El cielo despejado y sin viento favorece la inquietante experiencia de espiar la Vía Láctea desde el Observatorio Astronómico más austral del mundo. Roberto Figueroa descorre el techo y el telescopio se cuela por la ranura de un metro de ancho. Enseguida, se distinguen nubes de polvo y gas llenas de estrellas y los volcanes de Marte, los más grandes del sistema solar. De 27 km de altura y 560 km de base, son apenas manchas amarronadas desde esta posición terrenal. Un grupo de chicos se apiña en torno al astrónomo, que acaba de entusiasmarlos con la más preciada postal celestial: "Prepárense porque la luna llena o en cuarto creciente y Saturno se llevan los mejores premios".

22:00 Porter, una de las cervezas artesanales que sirven en Owe, es el bálsamo que refresca la noche a pasos de la Costanera y acompaña más que dignamente unas rabas y un pancho alemán, con salchicha ahumada, chucrut, verduras salteadas y panceta con mostaza.

Segundo día en Neuquén

10:00 A 80 km de Neuquén capital, en el Museo Bachmann de El Chocón, Rocío Butín deja sin palabras a los visitantes con una clase magistral de dos horas sobre los dinosaurios que poblaban la zona hace casi 100 millones de años y las represas del país. La más valiosa joya que exhibe el museo es el giganotosaurus, cuyo esqueleto el aficionado Rubén Carolini detectó en 1993 durante una bajante de la represa.

12:00 El viento irrumpe y el nivel del lago de El Chocón sube y se agita. El rocío empapa a unos pasos de la represa hidroeléctrica, una mole de 2,5 km de largo que recorta la meseta y los cerros colorados.

14:00 Ahora, el viento parece haber entrado en una inercia irrefrenable, aunque sopla sin furia en la ciudad. La tentación por los sabores autóctonos vuelve a dirigir mis pasos hacia el restaurante del hotel Del Comahue. Todo sea por no despreciar una ensalada de jabalí ahumado, cordero patagónico con salsa de romero, papas asadas y hojas verdes. Un camarero empuja un carrito, que propone el mejor final de fiesta: una selección de postres artesanales.

16:00 Después del paladar, es turno de recrear la vista, que se clava en la isla enfrentada al balneario Río Grande. Una hilera de sauces tiñe el horizonte de verde intenso.

19:00 "Laberintos de la Patagonia", la muestra que el artista plástico neuquino Carlos Juárez presenta en el Museo Nacional de Bellas Artes, es otro motivo para llenarse los ojos y dejarse sensibilizar con imágenes que retratan esta región vasta, que se descubre en pequeñas entregas aunque nunca se termina de explorar.

20:00 En las dos cuadras impregnadas por el olor de los sahumerios de la Feria Artesanal, manos expertas moldean cuero, cerámica, plata y piedra, dan forma a mates, cuchillos, sombreros y títeres. Los anima una romería de artistas a la gorra, turistas y vecinos. Más allá, en la Vuelta de Obligado, suena afinada la Jazz Band Neuquén. Al fondo, sobre la estepa inconmensurable, el viento se repliega y va perdiendo protagonismo.

Fuente: Clarín Turismo
http://www.clarin.com/suplementos/viajes/2010/01/24/v-02125968.htm


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